martes, 17 de mayo de 2011

Pomelón de Begoña Oro

¡Hola! Vale, ya no hay ficha técnica. Es un coñazo, lo hace todo el mundo y a nadie le importa el ISBN de un libro, así que eso, vuelta a empezar.

Jorge y María se quieren, y tú tendrás cosas mejores que hacer que mirarlos. Por ejemplo, querer a alguien.

Pomelo y limón me llegó muy monoso a casa, en tapa blanda y con marcapáginas muy cuco –te queremos, SM-. Por dentro, era aún más monoso, con letra agradable para la vista, capítulo cortos y dibujos, que oye, a mí me encantaron, diferentes y originales.

La historia es lo más visto y lo más oído que os podáis imaginar. Un principio sin chicha y un final aún con menos, en el que además se acumulan varias cosas muy precipitadas que dificultan la lectura.

¿Entonces, por qué demonios me ha gustado tantísimo? Porque sí. Porque hace tiempo que no leía nada tan desenfadado, con tanta chispa adolescente, con tantos juegos de palabras, tantos diálogos geniales y tanta mano izquierda.

Realmente, la Oro tiene estilo, tiene talento, tiene algo que enamora que pega a las páginas y simplemente no te deja hasta que devoras la novela.

Este libro es un libro romántico. Un Tristán e Iseo, un Romeo y Julieta o un Píramo y Tisbe moderno. Ya digo, si lo que buscáis es originalidad iros por otro lado, si buscáis pasar un rato especialmente bueno, no os demoréis más.

Jorge y María son los protagonistas y su relación es más lo mismo de siempre, pero sus diálogos son frescos, hacen apariciones esos juegos de palabras, se comportan como adolescentes y simplemente son personajes carismáticos. El resto del elenco sólo es una excusa para acercarnos a estos dos, todo configura en sí un escenario todos los actores principales son ellos.

La lectura es muy rápida y adictiva, acompañada de los dibujos –obra de Ricardo Cavolo- y las cartas que redacta María a Jorge. Algo desconcertante, pero finalmente, Oro hace encajar todas las piezas. Un estilo muy peculiar el suyo. Cómica, algo triste, entretenida, adolescente y colorida, eso es todo lo que os podéis encontrar en un libro tan pequeño.

El único fallo gordo que le podría sacar es ese final. Demasiado precipitado, muy poco amañado, que a va lo fácil cuando se le podría haber sacado más jugo.

VEREDICTO:

Divertido, fresco, juvenil, con una prosa excelente, una delicia para los ojos.

Muchísimas gracias a SM

11 comentarios:

.:PaTrY:. dijo...

A mi me encanto este libro =) Fue mi última lectura!!

Condido más o menos con tu puntuación!!

Besikos guapi!

Pasajes románticos dijo...

Con tu veredicto, dices todo lo que me atrae en un libro.. aunque solo quitaría la palabra "Juvenil".. ya que soy más de adulta.. pero aún así me gusta.
Me llama mucho la atención, a ver si puedo leerlo pronto
Un beso
Bea

Babel dijo...

Me gustan las historias que cuentan algo más, pero tu reseña me ha encantado.
Un besote :-)

Isabel dijo...

Que ganitas le tengo a este libro *o*
Tu reseña se une al montón de reseñas positivas que he leído sobre éste libro.

Un besazo!!

Nortia dijo...

¡¡Hola!!
Este libro me lo leí hace un par de días, y la reseña está al caer. Igual que a ti, la trama no pudo parecerme más vista, pero esa pluma tan bonita que se gasta Oro no ha hecho otra cosa sino enamorarme ^^
Besos.

Anna Gallagher dijo...

Totaaalmente de acuerdo. Yo me he enamorado de la Oro. ♥

twita dijo...

Precisamente, me terminé este libro hace unos días y coincido perfectamente contigo: desenfadado, fresco, juvenil y divertido ^^
Además que esos juegos de palabras y constantes referencias a otras cosas que ya conocemos me encantaron.
Muy buena reseña. Besitos!

Leyna dijo...

Lo tengo por leer, así que a ver si me pongo con él prontito, que pinta bien xD

¡Un saludo! ;P

Nina dijo...

yo quiero leerlo, aunque se vea juvenilito para mi XD

Liz dijo...

a mi me llama la atencion querida, espero poder leerlo :P

Jorge dijo...

Con este libro me siento muy solo... porque a mí... zzzzzzzzzzzzzzzzzz

¿Por qué será?

Publicar un comentario

Ríe, llora y sopla dientes de león.

Diseño de Marie April para Dientes Leonescos © Todos los derechos reservados