
Sí, así es, a pesar de mi eterno e incondicional (y tanto) amor hacia los libros, hoy me pongo seria, me aclaro la garganta e inaguro esta sección dedicada a cosas que odio (yo te odio a ti, ¿eso cuenta?). Como este es un blog literario, pues lo inaguramos con los libros. Pues bien, queridos libros, estas son las cosas vuestras que no soporto.
Ejem, ejem...
Bien...
- La primera persona. Ostras, odio la primera persona. ¡La odio! Bueno... puedo que no tanto, pero bueno, no me gusta. Os pongo un ejemplo: Crepúsculo estaba narrado desde el punto de vista de Bella y sólo nos hablaba de Bella. Y yo con mi brillante lógica (espera que me caigo de espaldas de risa) he deducido que puede que Edward no sea ni tan perfecto, ni tan guapo, ni tan sensual como la odiosa Bella lo describía (fans, tapaos los ojos). Como Bella tiene su opinión y está completamente obsesionada con Don Perfecto tal vez no vea esos defectillos que tiene. Puede que Mr Cullen jr fuera un depravado y un psicópta, pero como Bella era medio tonta no se enteraba. ¿Por qué? Básicamente porque Bella es idiota (olé, es que tenía que decirlo) y porque a la señora Meyer le saca más beneficio a contar toooooooda la historia desde el punto de vista de los personajes. Pues bien, la primera persona está bien si son caso como La Naranja Mecánica, El Tambor de Hojalata, El Guardián entre el Centeno o El Curioso Incidente del Perro a Medianoche, ya que los libros se centran en los protagonistas y su evolución. En cambio si lo que quieres es narrar una historia, conviene que los hagas en tercera, porque es más agradable de leer y además se te hace una idea de como son los personajes y no por los delirantes comentarios de la Swan.
- La falta de originalidad. A día de hoy, es entrar a una librería y ver clones de los mismos libros una y otra vez. En serio, señores escritores espabilad ya a esas neuronas dormiditas que tenéis y escribid algo decente. Por lo que a juvenil se refiere, todos los libros que hay son de amoríos pastelosos y seres sobrenaturales de poca monta. Es que a estas alturas, yo y mis (lamentables) dotes literarias nos vamos a poner a escribir un libro anti-cliché ¡y en tercera persona!
- Las sagas. Tal vez sea por que sea pobre y porque nunca me salga mi vena consumista, pero odio las sagas. Sí, lo sé, hay algunas muy buenas como ésta, pero sigo odiando las sagas. a) Te tienes que rascar el bolsillo b) Parece que las sagas son interminables c) Es que hay veces que con cada libro el nivel baja y baja. Y las editorial al ver el más mínimo resquicio de que pueden aprovechar un poquito más el libro, simplemente obligan al autor a escribir más y más.
- El Marketing. Porque últimamente la calidad brilla por su ausencia. ¿A dónde han ido las bellas metáforas de Góngora? ¿Dónde están los diálogos de calidad? ¿Qué ha sido de las moralejas y frases épicas del Sr Wilde? En las estanterías de las librerías sólo veo portadas preciosas y páginas vacías. Y las editorias organizan muchísimos concursos, sorteos, los blogs anuncian los libros a bombo y platillo. Pues bien, va una Alendax súper emocionada y súper ilusionada (y súper tonta) a comprarse el dichoso libro con su escasa paga y cuando lo acaba es que tiene ganas de echarse a llorar: primera persona, cliché y saga. ¿No es odioso?
- El precio. Sí, señores y señoras porque vivimos en una sociedad eternamente consumista y yo me rebelo contra ella. A decir verdad, con la crisis, los precios de los libros han ascendido como la espuma. Ostras, es que voy yo al Fnac queriéndome comprar la Canción de Hielo y Fuego 4 y ¿con qué me encuentro? ¡25 euracos! ¡Tócate los pies! Así que desde aquí, promuevo las bibliotecas, sí señor. Son sitios en los que coges libros durante un determinado tiempo y cuando los hayas terminado los devuelves (acabas de correr el tupido velo). Un hurra por las bibliotecas.
¡Pufff! ¡Qué alivio! Resumiendo, si Shakespeare levantara la cabeza... (te vería a ti y no volvería a levantarla). Así que, yo y Morris (eh, eh, yo y Morris no, tú solita) nos despedimos y me voy pensando otras cosas que detesto.